Daria vive en Barcelona desde hace más de diez años y tiene su propio podcast en YouTube, pero no en ruso, como cabría esperar. La audiencia de habla rusa en España es demasiado pequeña, y no aprendió el idioma solo por ellos. El catalán tampoco fue su elección: la mayoría de sus invitados son expats que apenas empiezan a entender la ciudad. El castellano sigue siendo el único idioma en el que ambos mundos, el local y el migrante, pueden encontrarse.
Daria observa cómo en Barcelona existen dos realidades paralelas: los catalanes con sus costumbres y códigos culturales, y una enorme comunidad de personas nacidas lejos de España. Por ello, invita a activistas, cómicos y personas profundamente integradas en la cultura catalana, así como a quienes llevan veinte o treinta años aquí manteniendo su acento extranjero. A través de sus historias, muestra que los migrantes no son huéspedes temporales, sino ciudadanos de pleno derecho.